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Cerrajeros 24 horas
Evidentemente la seguridad de una puerta, reside en la cerradura, esta pequeña porción de la puerta tan insignificante para muchos es el único punto de acceso a la instancia, de allí la vital importancia que la misma mantiene, a la cual debes proporcionarle siempre la atención debida con el fin de tenerla en óptimas condiciones y por ende tu seguridad siempre permanezca intacta.
Es por ello que debes estar atento o atenta a los siguientes signos:
En caso de que la cerradura presente sedimentos colgantes, como una especie de crema o pasta cerca al lugar por el cual ingresas la llave, presta atención si es solo sucio, o bien otra especie de mezcla, pues puedes ser víctima del método moderno de plagio de llaves y por ende puedes ser víctima de robo, es momento propicio de cambiar la cerradura, ¿no crees?
Cuando observas que la cerradura presenta golpes, como por igual puede presentar fuertes rayones que inclusive marquen la cerradura haciendo zangas, esto obedece a que trataron de forzar o bien de retirar la cerradura con fuerza, siendo un motivo importante para cambiarla, ¿Qué estas esperando?
Cuando aprecias pequeñas muecas o espacios en el marco de la puerta, o dobleces todos a la altura de la cerradura, esto es el más evidente indicativo, de que han tratado de forzar tu cerradura.
Estos son los principales signos que te manifiestan la premura de hacer un cambio en las cerraduras.
Momento de cambiar la cerradura.
Lo primero que debes considerar es adquirir una cerradura que sea compatible con tu puerta, es decir, evaluar la cerradura que más le convenga a tu puerta bien sea de madera o de metal, y en especial, optar siempre por la cerradura moderna y que te ofrezca mayores garantías de seguridad, claro siempre y cuando tu presupuesto pueda costearla.
Una vez adquirida la cerradura es momento de proceder al cambio, para ello vas a necesitar desmontar la vieja, busca un destornillador para que puedas retirar todos los tornillos.
Puede que la cerradura por el tiempo cueste un poco despejarla, para ello busca una lámina de metal y un martillo, introduce la lámina, por detrás de la cerradura y genera en el extremo de la lámina pequeños golpes con el martillo colocándola siempre inclinada hacia afuera de modo tal que la percusión empuje la cerradura hacia el exterior.
Dependiendo de la composición de la cerradura, esta puede ser extraída en conjunto con el cilindro, en otros casos, puedes extraer es la corteza de la cerradura por así decirlo; el cilindro y mecanismo interno se encuentra ajustado con tornillos los cuales deberás también retirar con sumo cuidado.
Ahora bien procede a asear el espacio, lo suficientemente bien, con la finalidad de que puedas trabajar en el área limpia.
Coloca la cerradura en el interior, si es necesario colocar el mecanismo interno primero, asegúrate de probarlo antes de su montura, es decir, abre y cierra con la llave para verificar si funciona, luego procede a lubricarlo por primera vez para que de este modo te funcione de forma más óptima.
En todo caso, recuerda que este proceso de lubricación debes realizarlo de forma constante para que la cerradura pueda funcionar de forma adecuada, y tu poder disfrutar más así de tu privacidad.
Procede a colocar la lámina protectora con sus tornillos, y listo ya habrás logrado adecuar tu nueva cerradura, es momento de disfrutar a tu pleno de tu seguridad.
Considera siempre, estar revisando tu cerradura, por igual, de realizarles mantenimiento constante como el ajuste de tornillos, lubricación de cilindros y así mantener tu cerradura en buen estado.

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